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El horno de mampostería.

Sin desmerecer el horno de barro, pues nada puede parangonarse con su atracción y expectativa, he pensado ofrecer una alternativa más conveniente cuando de cocinar se trata por largo tiempo en ambientes cerrados o con destinos comerciales o cuando el horno se incorpora en la arquitectura interior de las modernas casas o en sus patios y jardines. También a la coexistencia del mismo con la tradicional parrilla que todos los argentinos poseen en su casa, y por qué no, la construcción que en muchos hogares los hermanos americanos anhelan realizar y darle nuestro inconfundible toque tradicional en la manera de asar y hornear.

 

Un horno puede construirse sin saber lo que se está haciendo,

 o puede hacerse sabiendo lo que se está realizando.

Buscando convencer...:

La observación de ciertos hechos lleva generalmente a conclusiones distintas. Me remito al caso de la salida de los humos por la chimenea de un horno de barro o mampostería. Unos deducen inexorablemente que los humos deben evacuarse por la parte posterior y a una oportuna altura en un punto de la bóveda del horno. Es más un deseo que una realidad. Otros, con más detenimiento y análisis de la conducta dinámica de la combustión y evacuación del sus productos, concluyen que la chimenea debe emplazarse por donde los humos quieran salir. Es un hecho de observación empírica para quienes han estudiado en la escuela algo sobre la dinámica de los gases perfectos. El deseo se hace realidad.

Un gran horno con defecto de chimenea.

Comentario del constructor:

Estimado Pasqualino: te escribo nuevamente desde México, D. F. para saludarte y comentarte que hice pequeñas reparaciones con barro a mi horno y, aunque nuevamente se presentaron las grietas, pero cada vez son más reducidas, por lo que mantiene el calor y puedo hornear bien. Sólo tengo un problema: a pesar de que coloqué el tubo de la chimenea unos 10 centímetros debajo del punto más alto, el humo se sale por la puerta. El tiro de la chimenea tiene aproximadamente 2.5 metros de altura ¿tendrá esto algo que ver con la salida del humo?

Ulises Martínez Torres

 

 

 

Hornos de ladrillos con chimenea delantera

Diría que algo similar a lo que pasó cuando los primeros humanos observaron el cielo. La primera sensación fue que la tierra y todo giraba alrededor de la tierra, luego cuando el mismo comenzó a detenerse en el análisis del movimiento de los astros las cosas cambiaron. El cambio cuesta llevarlo a cabo, especialmente cuando no se discute el filosóficamente “ipse dixit” o el tradicionalmente “ipse fecit”

Pese a mis tibias insistencias mostradas en esta página anteriormente, no he logrado que mis “fans” cambien de lugar el punto donde hacer salir los humos, o donde se pretende que salgan, generalmente en la parte de atrás de la bóveda a un altura del piso de aproximadamente de un tercio. Si bien al comienzo, yo también peco en hacer una descripción  con tal emplazamiento para no causar un trauma “ab initio”, para luego paulatinamente, con suavidad, con pincitas, buscar de desviar ese convencimiento hacia otro, más racional, de levantar la salida de los humos de la combustión de la leña, donde físicamente corresponde, de manera de no crear un ennegrecimiento innecesario de la boca, las molestas humaradas que recibe el hornero mientras espera el calentamiento del horno, y el más terrible de los inconvenientes, la nube de humos en el ambiente y el deterioro del mismo, si el horno hace parte de la cocina o quincho.

Los hornos de la antigua Pompeya ya funcionaban con salida de humo en la parte delantera justo detrás de la boca. Y en Italia a nadie se le ocurriría poner la chimenea en la parte de atrás. Otros, como si el recurso lo aplicaran a último momento y por necesidad pone la chimenea delante de la boca, después de a tapa, que si bien funciona como desvío del humo para que no se meta en el ambiente, inexorablemente ennegrece la parte de la boca del horno, pero físicamente es por donde quiere salir el humo. Pero nosotros queremos llegar a la perfección: nada de humo en el ambiente y nada de ennegrecimientos en la mejor parte del horno en la vista del conjunto boca y chimenea.  Por todo esto voy a intentar hacer una pequeña síntesis “científica” para buscar un consenso general entre los nuevos visitantes del sitio que tienen la sentimental propulsión de construir su hornito de barro.

El horno de barro o mampostería es como una máquina estática simple: absorbe calor de la combustión de un combustible y un comburente para luego liberarlo más o menos rápido según la el tipo de material y masa con que está construido. Y como máquina se somete a las leyes de la física (calor, dinámica de los gases, meteorología, etc.). Si se cuida adecuadamente, como máquina simple es la que más tiempo de uso a lo largo del tiempo tiene en relación a otros tipos de hornos hechos de metales.

Todavía hoy, a miles de años de su construcción y uso, el horno de leña es el mejor para cocinar el pan, las pizzas, las carnes, las papas, los morrones, las cebollas, los pescados asados, debido a su completa y única capacidad de calentar o cocinar en las tres manera en conjunto de cómo se propaga el calor: por conducción, por convección y por radiación o irradiación.

La conducción del calor se manifiesta cuando un objeto a una data temperatura está puesto en contacto con otro de menor temperatura  o cuando el calor aplicado al extremo de un objeto se transfiere hacia la otra extremidad. La cantidad de calor que viene transferido de un objeto a otro por conducción en una unidad específica de tiempo depende de la temperatura relativa de los dos objetos, de la amplitud de la superficie de contacto y de las calidades térmicas de los materiales con que los objetos están constituidos. Distintos materiales y de distinta densidad tienen distintas capacidad térmicas. Un material con alto calor especifico está en grado de ceder una gran cantidad de calor antes que su temperatura disminuya sensiblemente, mas no puede cederlo rápido. Por ejemplo, los ladrillos refractarios muy bien el calor, pero no lo conducen rápidamente. El aluminio no acumula mucho calor, pero es un buen conductor, el acero y el hierro fundido pueden acumular grandes cantidades de calor, siendo también óptimo conductores, mientras que el agua absorbe y retiene gran cantidad de calor, el aire casi nada.

La convección se da cuando un fluido, líquido o gaseoso, absorbe calor de una fuente caliente y lo transporta hacia el objeto más frío. El fluido es el intermediario en  la transferencia del calor y su movimiento puede ser debido sea a cambios de densidad debido a calentamiento o enfriamiento del mismo (convección natural) sea a forzadores (convección forzada) como en los hornos eléctricos de gran capacidad. La transferencia del calor por convección depende de la calidad del fluido, especialmente de su capacidad de retener calor y de la velocidad de circulación. Si ésta es muy lenta el flujo se hace laminar que en algunos casos pueden actuar como aislantes, reduciendo la transferencia del calor.

La irradiación es la transmisión directa del calor en forma de onda electromagnética y no requiere ni contacto ni fluido intermediario. Es la manera con que el sol hace llegar su calor a la tierra. La cantidad y la calidad de la transferencia del calor, en este caso, dependen una vez más, de la diferencia de temperatura entre los dos objetos, del área de las superficies que transmiten y que reciben y de sus calidades, o sea, el color, la estructura, el tejido, además e la distancia entre ellos mismos. La transferencia del calor en este caso no es visible como aquel de la luz, dado que la mayor parte de las ondas electromagnéticas, en este caso, están en el espectro del infrarrojo. La radiación puede transferir enormes cantidades de calor en poco tiempo.  Entonces, todas las transferencias de calor están presentes en un horno de leña y actúan contemporáneamente.

Una cantidad de calor viene cedida por conducción directamente del plano base del horno a lo que viene puesto sobre él a cocinar. La gran capacidad de retener y mantener el calor de los horno en mampostería, con refractarios o ladrillos comunes, nos dice que este plano de cocción no se enfriará rápido mientras la comida absorbe calor.

Las corrientes de convección internas del horno transportan calor desde las paredes del horno hasta la comida. Si bien la capacidad del aire de acumular calor es limitada, el movimiento continuo de las corrientes contribuye en mantener uniforme la temperatura de cocción en cada parte del interior del horno. Además los movimientos naturales de convección y no forzados, evitan secar en modo rápido las comidas consintiendo una cocción en un ambiente húmedo, cosa que en hornos modernos a convección forzada esto no es posible.

Lo que realmente hace la diferencia entre un horno de mampostería y otros hornos a gas o eléctricos es la gran cantidad de calor que se transfiere por radiación. La del horno hecha con refractarios o ladrillos absorbe y acumula enormes cantidades de calor que viene luego cedido de toda la superficie interna del horno en forma de radiación directa. Aun si el horno se abre para agregar, sacar, inspeccionar comida haciendo que la temperatura del horno baja, la cantidad de calor suplida asegura de toda forma cocinar por varias horas.

La cocción en un ambiente húmedo es fundamental para una cocción correcta de la mayoría de los alimentos que van al horno, como panes, pizas, asados. Calentado el horno con leña, extraídas las cenizas y cerrada la puerta, el interior del horno preserva un ambiente húmedo extrayendo agua de la comida y manteniéndola en su interior. Esta humedad permite cocinar a altas temperaturas y en tiempos menores, sin el riesgo de quemar o secar las comidas, logrando un dorado crocante exteriormente y morbidez en su interior. Un horno convencional a gas o eléctrico de nuestro hogar no logra nunca el mismo buen rendimiento, especialmente cuando a de hornear pan o pizzas. Las paredes del horno doméstico son demasiado finitas para generar una adecuada irradiación. Un horno a convección funciona algo mejor, pero el aire se hace demasiado caliente y su movimiento rápido termina con secar la superficie de la masa. Hay hornos modificados actos para difundir vapor de agua durante la cocción, caso de los hornos eléctricos de una cocina italiana de marca reconocida. La mejor manera para cocinar panes en un horno doméstico es que tenga una placa refractaria como piso o ladrillos refractarios y poner en su interior un tachito con una cantidad de agua.

La forma del horno tiene también mucha importancia, sea de cúpula o bóveda*, con base redonda u oval, y por unas series de razones. Las formas curvas ayudan a los movimientos de convección del aire a llegar en toda parte del interior sin dejar espacios menos fríos que otro. Las formas curvas aseguran también que el calor absorbido por la masa estructural del horno venga cedido en manera constante y uniforme sobre toda la superficie de cocción y en todas las comidas puestas al horno y en cualquier parte. En contraposición, los hornos con bases cuadradas o rectangulares y con paredes verticales, aun con bóveda, son menos eficientes  que los anteriores. En cuanto a la proporción de la boca con la altura interior del horno es común, dictada por la experiencia, que sea de 60 a 65%, casi un tercio.

Un horno con una bóveda o capola baja respeto a la altura de la boca tendrá una combustión con ahogo de humos en la boca y una vez calentado perderá demasiado calor por la misma a ser abierto o utilizado sin tapa.

Un horno con una cúpula alta  (cosa común en la construcción de aficionados cuando para cerrar la parte superior del horno tienen miedo que se le desmorone)  respeto a la altura de la boca, habrá un espacio interior cerca de la cúpula que no será calentado nunca a la misma temperatura del resto del horno.

En todo eso hay que buscar un equilibrio sobre la variabilidad entre la altura interna del horno, sea de bóveda o cúpula, y la dimensión de la boca, sea en altura como en lo ancho. Los hornos con cámara baja se calientan rápido, también cocinan rápido, en razón de la menor distancia de la comida de la fuente de irradiación, o sea de la total superficie interna del horno. Los hornos con cámara alta requieren más leña y tiempo para calentarse y por lógica mantienen la estructura caliente por un tiempo más prolongado.

Pero el punto más importante en todo este equilibrio es que el horno debe retener el calor en su interior por una duración más larga posible. El horno tiene una sola abertura sea para la admisión de aire para la combustión, para la expulsión de los humos exhaustos, y a rigor físico, la chimenea debe ponerse externamente sobre la boca del horno. También es alternativa ponerla detrás de la boca pero con registro para poder regular el tiraje  haciendo que salgan los humos y no el calor a través del conducto. Por tales motivos la proporción de la boca del horno en relación a la forma y volumen interior del horno debe  calcularse exactamente, casi siempre con datos técnico y experimentales.

De todo lo expuesto, surge que la chimenea es parte más fundamental del horno, sea para calentarlo o cocinar. A diferencia de lo que se ha hecho hasta ahora, por desconocimiento, por omisión, para evitar costos, por convencimiento propio casi intuitivo, de establecer  la salida de los humos a través de un orificio en la parte trasera  de la cúpula, a veces simplemente con un tapón de madera, casi siempre con un conducto de chapa redondo demasiado corto, con registro o sin él.

La chimenea tiene que asumir dos funciones principales. La primera, obvio, es de evacuar los humos de la combustión a un cierta altura del suelo para que se favorezca la dispersión y volverlos inocuos. En lugares urbanos, esto es de suma importancia, principalmente para no ahumar la casa de los vecinos, no soportar denuncias y multas.

 

*La forma del horno - bóveda.(Quizá del lat. *volvĭta, de volvĕre, volver).1. f. Arq. Obra de fábrica curvada, que sirve para cubrir el espacio comprendido entre dos muros o varios pilares.

cúpula.(Del it. cupola).1. f. Arq. Bóveda en forma de una media esfera u otra aproximada, con que suele cubrirse todo un edificio o parte de él.

En una palabra, en algo curvo para cubrir espacio entre muros. La bóveda es casi siempre algo esférico. Nuestro tradicional horno de barro tiene forma de cúpula. Un horno del tipo comercial que arranca con paredes verticales se techa con una bóveda.

La mejor forma para un horno de barro o empleando otros materiales es la clásica forma a cúpula, e semiesférica, con una base circular u oval. Mucha son las razones. En el plano constructivo la forma curva hace de pared y techo sin ningún otro elemento que ayude a sostenerse, facilitan los movimientos del aire caliente para que llegue a todos los puntos del interior del horno, ayuda a que el calor acumulado en la mampostería sea reflejado por radiación de manera uniforme en toda parte donde puedan estar ubicados las fuente con el alimento que debe cocinarse. Los hornos comerciales, generalmente con base rectangular y bóveda son menos eficientes en tal sentido.

La relación entre la altura de la boca y de la altura máxima de la cúpula según la experiencia se debería fijar en 2/3. Un horno con la altura de la boca demasiado alta con relación a la de la cúpula perdería demasiado calor cuando el horno se utiliza abierto.

Un horno con altura de cúpula alta podría tener espacio cerca de la misma con temperatura más baja que el resto del horno.

Pero se podría considerar que los hornos con cúpula baja se calientan más rápido y cocinan en menos tiempo dada la menor distancia del plato de la fuente de radiación que es la parte interior alta de la cúpula.

Los hornos con cúpula alta requieren más tiempo y leña para calentarlos, pero duran más tiempo calientes..

Hay que considerar que de la boca se fuga el calor que deberá ser mantenido el el interior del horno por más tiempo posible. Por eso que los hornos tienen una sola abertura desde donde entra el aire para la combustión y por donde saldría el humo que para evitarlo, a una distancia mínima se instala la abertura de la chimenea, casi directamente sobra la boca. Desviamos el camino del humo cuando cree que va a salir por la boca… De esta manera no se viene encima ahumando el ambiente donde el horno está instalado, aunque sea al aire libre.

 

 

El primer fuego

Completada la construcción del horno, es conveniente esperar una semanita para ejecutar el primer y tan esperado primer encendido del fuego. Sencillamente como en todas contracciones hay que darle el tiempo al material de tirar y secar. El horno apenas terminado puede estar cargado de mucha humedad, d hasta 20 litros de agua si se ha hecho con rapidez. Esa agua tiene que eliminarse gradualmente pues el agua transformada en vapor por acción del excesivo calor aumenta su volumen hasta 20 veces ejercitando una enorme presión mecánica dentro del material con el consiguiente riesgo de que se provoquen rajaduras irreparables.

El primer encendido, entonces, es para apresurar el secado de la masa del horno con mucha cautela. Los primeros fuegos deben ser pequeños y de una duración de alrededor de una hora buscando que la temperatura de la estructura no supere los 100 ºC, valor que hace pasar el agua al estado gaseoso de vapor. Entonces con paciencia encienda pequeños fuegos en a al menos una semana. Durante los primeros fuegos puede darse cuenta que las paredes trasudan, lo cual debe considerarse perfectamente normal. Por no hacerse llevar por el impulso de darle leña...al fuego. ¡Calma!

Esta rutina habrá que seguirla también cuando el horno está por mucho tiempo inactivo especialmente en invierno y a las intemperies; los ladrillos y el resto del material absorben con facilidad la humedad del atmósfera invernal o lluvia. Toda esta humedad deberá ser eliminada otra vez con paciencia. Así que no vaya, un domingo lluvioso y terriblemente húmedo a su casita de campo y directamente encender toneladas de leña para hacer su bendito lechoncito al horno.

Te todo modo, algunos horno pueden presentar con el uso algunas líneas interiores parecida a pequeñas fracturas. ¡No se asuste! El horno es sabio y crea sus propias juntas de dilatación.

 

Leñas y leñitas

Generalmente ramitas secas, trozos de poda de árboles, madera de cajones, madera para hogares y finalmente madera dura como el quebracho, todas son aptas par el encendido y calentamiento del horno y la más dura y trozada grande una vez bien encendida para el mantenimiento del calor. Hay que evitar la madera pintada, terciados, fenolitos, madera parasitada, con pesticidas, papeles, residuos domésticos, pues todos distorsionarían el gusto y el aroma de las comidas y casi seguro no buenos para la salud por resultar contaminados.

 

Cómo encender el fuego

Previendo que es cosa sumamente importante la expulsión del humo y gases de la combustión de la madera por la chimenea, ésta se debe primariamente calentar para que empiece a funcionar bien. Entonces el primer fuego se hace justo bajo el conducto de salida de la chimenea. Se juntan así un montoncito de ramitas o maderitas de cajón seca y se colocan bajo la boca de la chimenea, dándole fuego si es posible con un pastilla ecológica que evita utilizar diarios, revista con tintas que contiene producto químicos tóxicos. Ni hablar de los líquidos inflamables como kerosén, naftas, thinner, etc.

Iniciado el fuego agregar madera más consistente y moverlo en el lugar donde se piensa hornear. Alimentar siempre el fuego sin sofocarlo, siempre a vivas llamas. No juntar demasiado los trozos de madera, dejar espacio entre ellas para que el oxigeno del aire sea aprovechado bien durante la combustión haciéndola limpia y vivaz. Luego de media hora, si el horno es grande, mover el fuego y parte de las brasas al fondo donde todavía falta calentar, y por otra media hora más seguir alimentándolo con leña. Ya con el conducto de la chimenea caliente el tiraje debería funcionar bien, entonces es preferible cerrar convenientemente y no del todo la puerta de la boca y/o el registro de la chimenea, para que haya equilibrio entre el combustible y el comburente durante la combustión; el horno absorberá calor en menor tiempo. Es cuestión de experimentar sobre la marcha

Estamos hablando apenas de una hora de calentamiento, que es cuando el horno está construido totalmente de material refractario. Generalmente se trata de ladrillos en ladrillos comunes, pudiendo llevar varias horas.  Una señal válida es cuando las llamas del fuego se hacen perezosas y las paredes interiores del horno empiezan a ponerse blancuzcas: el horno está listo para cocinar.

Y para que usted se ponga más canchero sobre la problemática de la combustión, antes de lanzar el costoso lechoncito o su pizza preparada con esmero, insistiré sobre algunas constataciones hechas a través de las experiencias (o errores, es lo mismo.

No introducir en el horno leña húmeda, pues la combustión despedirá mucho humo y las brasas no se consumirán bien. Las llamas que sean siempre vivas, sostenidas y constantes, accionando el registro de la chimenea oportunamente. Agregar leña poco a poco, manteniendo el mismo volumen de la hoguera.

Si bien en un principio el fuego debe empezarse cerca de la boca de la chimenea, luego, para calentar bien el horno, debe acercarse a las paredes.

No impacientarse. O creer poder calentar el horno antes de una hora, porque lo se ha atiborrado de leñas y fuego.

Hornos hechos con buen espesor de piso y paredes pueden necesitar horas para cubrir toda su capacidad en absorber calor y funcionar con un perfecto régimen.

En horno bien construido, el plano externo de la base de cocción y las mismas paredes externas no deberían superar los 40 ºC. constatando así su buena aislamiento y retención del calor.

Mucha atención con un horno inactivo mucho tiempo cuya estructura ha absorbido humedad. En realidad es el agua que primero absorbe calor y no las paredes.

En, buen aislamiento, fuego constante y prolongado.

 

La manutención

El horno de barro bien construido con piso de refractarios, no necesita una gran manutención. Solamente una particular atención a la limpieza interior de la chimenea y alguna inevitable rajadura donde se pueden acumular residuos de la combustión. Si el horno está emplazado al aire libre es importante su protección de las intemperies.

 

Practicidad en las herramientas para el horno

Para manejar el fuego, las brasas y las comidas que se cocinan en el horno de barro se necesitan herramientas específicas, principalmente con mango largo para evitar el calor intenso que emana la boca del horno. Rastrillo, atizador, palita, pala, cepillo de cerda de cobre, palo con trapo de yuta que permite, una vez mojada, humedecer el horno.

 

 

Dibujos de un horno de mampostería a leña recomendado para ser usado por el ejercito de Estados Unidos en 1864. Se destacan las tres salidas para los humos de la combustión de la leña, no dejando que nada de ellos se escape afuera de la boca del horno.

 

 

PROPIEDADES TÉRMICAS DE MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN Y AISLANTES

Material

Densidad (kg/m3)

Calor específico (J/(kg·K))

Conductividad térmica (W/(m·K))

Difusividad térmica (m2/s) (x10-6)

Acero

7850

460

47-58

13,01-16,06

Agua

1000

4186

0,58

0,139

Aire

1,2

1000

0,026

21,67

Alpaca

8,72

398

29,1

8384,8

Aluminio

2700

909

209-232

85,16-94,53

Amianto

383-400

816

0,078-0,113

0,250-0,346

Arcilla refractaria

2000

879

0,46

0,261

Arena húmeda

1640

-

1,13

-

Arena seca

1400

795

0,33-0,58

0,296-0,521

Asfalto

2120

1700

0,74-0,76

0,205-0,211

Baldosas cerámicas

1750

-

0,81

-

Baquelita

1270

900

0,233

0,201

Bitumen asfáltico

1000

-

0,198

-

Bloques cerámicos

730

-

0,37

-

Bronce

8000

360

116-186

40,28-64,58

Carbón (antracita)

1370

1260

0,238

0,139

Cartón

-

-

0,14-0,35

-

Cemento (duro)

-

-

1,047

-

Cinc

7140

389

106-140

38,16-50,41

Cobre

8900

389

372-385

107,45-111,20

Corcho (expandido)

120

-

0,036

-

Corcho (tableros)

120

1880

0,042

0,186

Espuma de poliuretano

40

1674

0,029

0,433

Espuma de vidrio

100

-

0,047

-

Estaño

7400

251

64

34,46

Fibra de vidrio

220

795

0,035

0,200

Fundición

7500

-

55,8

-

Glicerina

1270

2430

0,29

0,094

Goma dura

1150

2009

0,163

0,070

Goma esponjosa

224

-

0,055

-

Granito

2750

837

3

1,303

Hierro

7870

473

72

19,34

Hormigón

2200

837

1,4

0,761

Hormigón de cascote

1600-1800

-

0,75-0,93

-

Láminas de fibra de madera

200

-

0,047

-

Ladrillo al cromo

3000

840

2,32

0,921

Ladrillo común

1800

840

0,8

0,529

Ladrillo de circonio

3600

-

2,44

-

Ladrillo de magnesita

2000

1130

2,68

1,186

Ladrillo de mampostería

1700

837

0,658

0,462

Ladrillo de sílice

1900

-

1,070

-

Lana de vidrio

100-200

670

0,036-0,040

0,537-0,299

Latón

8550

394

81-116

24,04-34,43

Linóleo

535

-

0,081

-

Litio

530

360

301,2

1578,61

Madera

840

1381

0,13

0,112

Madera de abedul

650

1884

0,142

0,116

Madera de alerce

650

1298

0,116

0,137

Madera de arce

750

1591

0,349

0,292

Madera de chopo

650

1340

0,152

0,175

Madera de fresno

750

1591

0,349

0,292

Madera de haya

800

1340

0,143

0,133

Madera de haya blanca

700

1340

0,143

0,152

Madera de pino

650

1298

0,163

0,193

Madera de pino blanco

550

1465

0,116

0,144

Madera de roble

850

2386

0,209

0,103

Mármol

2400

879

2,09

0,991

Mica

2900

-

0,523

-

Mortero de cal y cemento

1900

-

0,7

-

Mortero de cemento

2100

-

1,4

-

Mortero de vermiculita

300-650

-

0,14-0,26

-

Mortero de yeso

1000

-

0,76

-

Mortero para revoques

1800-2000

-

1,16

-

Níquel

8800

460

52,3

12,92

Oro

19330

130

308,2

122,65

Pizarra

2650

758

0,42

0,209

Placas de yeso

600-1200

-

0,29-0,58

-

Plata

10500

234

418

170,13

Plexiglás

1180

-

0,195

-

Plomo

11340

130

35

23,74

Poliestireno

1050

1200

0,157

0,125

Porcelana

2350

921

0,81

0,374

Serrín

215

-

0,071

-

Tierra de diatomeas

466

879

0,126

0,308

Tejas cerámicas

1650

-

0,76

-

Vermiculita expandida

100

837

0,07

0,836

Vermiculita suelta

150

837

0,08

0,637

Vidrio

2700

833

0,81

0,360

Yeso

1800

837

0,81

0,538

 

Densidad (ρ): masa de material por unidad de volumen: ρ = m / V (kg/m3).

Calor específico (C): cantidad de energía necesaria para aumentar en 1 ºC la temperatura de 1 kg de material. Indica la mayor o menor dificultad que presenta una sustancia para experimentar cambios de temperatura bajo el suministro de calor. Los materiales que presenten un elevado calor específico serán buenos aislantes. Sus unidades del Sistema Internacional son J/(kg·K), aunque también se suele presentar como kcal/(kg·ºC); siendo 1 cal = 4,184 J. Por otra parte, el producto de la densidad de un material por su calor específico (ρ · C) caracteriza la inercia térmica de esa sustancia, siendo esta la capacidad de almacenamiento de energía.

Conductividad térmica (k): capacidad de un material para transferir calor. La conducción térmica es el fenómeno por el cual el calor se transporta de regiones de alta temperatura a regiones de baja temperatura dentro de un mismo material o entre diferentes cuerpos. Las unidades de conductividad térmica en el Sistema Internacional son W/(m·K), aunque también se expresa como kcal/(h·m·ºC), siendo la equivalencia: 1 W/(m·K) = 0,86 kcal/(h·m·ºC).

Difusividad térmica (α): caracteriza la rapidez con la que varía la temperatura del material ante una solicitud térmica, por ejemplo, ante una variación brusca de temperatura en la superficie. Se puede calcular mediante la siguiente expresión: α = k / (ρ · C)     (m2/s)

 

 

 

 

El horno de mampostería de Federico Lariño

de Miami, Estados Unidos.

 

Hola Pasqualino, hace como dos años empecé a soñar con la idea de construir un típico horno de barro en el jardín de mi casa en Miami. Mi familia emigró hace 9 años de Argentina y siempre quisimos conservar las costumbres con las que nos criamos. Lamentablemente, un horno de barro, como bien explica tu pagina, no es una empresa fácil ni económica.
 
Después de mucho tiempo de investigar, encontré tu pagina y el trabajo de tanta gente me inspiró a lanzarme a la aventura de construirlo. Este mayo pasado, aproveché la visita de mi padre a Miami y entre los dos estuvimos unas buenas tres semanas dándole forma.
 
Hoy, "El Horno de Otye y Fede en Miami" es una realidad, y estamos súper felices. Me encantaría que pongas las imágenes y la historia que te adjunto en tu pagina, para poder compartirlas también con todos los amantes de las reuniones de amigos, la comida casera y el buen vino, que visitan tu sitio.
El documento que te adjunto contiene fotos que testimonian los diferentes pasos de la construcción, y una explicación de los materiales usados y algunos consejos para aquellos que, como yo, anden buscando información para animarse a dar el gran paso.
 
Gracias por todo, sigue con tu pagina adelante que ayuda mucho!!
 
Federico Lariño
desde Miami.

 

 

 

El Horno de Walter Héctor Álvarez, Zárate, Argentina

 

Estimado Sr. Marchese,

Siguiendo prácticamente todas las instrucciones leídas en su página he construido mi propio horno siendo una experiencia inigualable. Todavía no lo he prendido debido a la espera del tiempo de secado, (...)

Le envío un  fotos del horno de barro fabricación propia siguiendo consejos de su página y otros por decisión propia. La base tiene además del vidrio 27 kilos de sal gruesa más ladrillos refractarios de 5 centímetros de espesor.

Me falta construir el cobertizo para que no lo afecte la lluvia.

Soy de Zárate,  y agradezco haber conocido su página muy valiosa para este tipo de emprendimientos.

Walter H. Alvarez

 

El Horno de barro de Guillermo Federico,

Atlanta, Georgia, Estados Unidos de América

 

Si bien la chimenea en la parte delantera de la boca del horno ha sido emplazada tímidamente, los resultado han sido los esperados.

 

 

Estimado Pasqualino,
 
acá le envío la debida foto del horno, desde Atlanta, GA USA.
El invierno por estas latitudes vino duro por lo que no me permitió terminarlo sino hasta hace unas semanas atrás.
Como puede ver le hice la corrección de chimenea sugerida por Ud. y funciona sin problemas. La chimenea "original" de atrás no la anulé,
sino que la tapé y hasta a veces ayuda en el encendido inicial, quedando cerrada luego. Dado que el horno está 100% expuesto a las intemperies decidí recubrirlo con una mezcla de arcilla refractaria, cemento y mortero común.
 
Ahora solo a causar envidia entre mis vecinos, amigos y curiosos que hacen fila para degustar pizzas y demás del horno y la parrilla (también
hecha por mí)
 
Vuelvo a agradecerle su tiempo y ayuda y quedo a sus ordenes.
 
Nuevamente saludos desde Atlanta, Georgia....
 
Guillermo

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Última modificación: 23 de febrero de 2013